Los mercados emergentes han capturado la atención de inversores globales tras un desempeño excepcional en 2025. En este artículo exploramos el contexto histórico, las oportunidades únicas para el año entrante, los riesgos que conviene considerar y las claves para construir una cartera de renta fija en EM con visión de largo plazo.
Durante 2025, la renta fija en mercados emergentes ofreció rendimientos de doble dígito en 2025, alcanzando 14% en moneda fuerte y 19% en moneda local. Por primera vez en más de una década, estos activos superaron a la deuda de mercados desarrollados, reavivando el interés global.
Este hito marcó el mejor año desde 2017, con mercados emergentes liderando frente a Estados Unidos y Europa. No obstante, los rendimientos pasados no garantizan resultados futuros, por lo que es fundamental evaluar factores macroeconómicos clave antes de destinar capital.
De cara a 2026, tres fuerzas estructurales dominarán el escenario:
Este entorno ofrece una confluencia de factores positiva: inflación controlada, tipos de interés elevados y economías con ímpetu renovado. Sin embargo, la heterogeneidad entre países exige un análisis cuidadoso de cada mercado.
La deuda en mercados emergentes se divide en dos grandes segmentos, cada uno con sus ventajas específicas:
La aportación principal de estas emisiones provendrá de los intereses corrientes, mientras que la apreciación de capital será un complemento si las divisas emergentes se fortalecen frente al dólar.
El inicio de 2026 ha estado marcado por flujos récord de capital en 2026, con casi 98.800 millones de dólares ingresando en productos de deuda EM. Durante 35 de las últimas 36 semanas se registraron entradas netas, un indicador de convicción creciente.
Los grandes gestores, desde BlackRock hasta Lombard Odier, mantienen posiciones sobreponderadas. La evolución de un perfil de «turista» a «residente» en carteras globales refleja la percepción de estos activos como estratégicos y no meramente oportunistas.
A pesar de las perspectivas favorables, conviene no perder de vista los peligros potenciales:
La clave está en una gestión activa, diversificando por región y duración, y estableciendo límites de exposición claros a cada país y sector.
La renta fija en mercados emergentes ofrece un escenario extraordinario para inversores dispuestos a tolerar volatilidad y mirar más allá de los ciclos de corto plazo. Con deuda en moneda local con alto carry y fundamentos macro sólidos, muchos emiten una invitación a redescubrir oportunidades.
Al diseñar la cartera, considere:
Una estrategia informada y disciplinada permitirá aprovechar tasas reales excepcionalmente atractivas para inversores sin descuidar la protección ante shocks inesperados. El viaje hacia la renta fija en EM exige paciencia, rigor y confianza en un universo que, tras años de espera, muestra una prometedora luz al final del túnel.
Referencias