En una era marcada por la innovación constante, los activos digitales han dejado de ser conceptos abstractos para convertirse en motores de cambio en todos los rincones del planeta. Desde criptomonedas y tokens hasta grandes volúmenes de datos, estas nuevas formas de valor contribuyen de manera directa, indirecta e inducida al crecimiento económico y al bienestar social.
Este artículo invita a reflexionar sobre cómo la digitalización está remodelando sectores tradicionales, fortaleciendo la resiliencia post-COVID e impulsando la productividad, al tiempo que ofrece claves prácticas para aprovechar al máximo este fenómeno.
Hoy día, los datos se erigen como el recurso estratégico más valioso. Gracias a la conectividad de banda ancha, la inteligencia artificial y la madurez de los criptoactivos, la economía del dato muestra un dinamismo inédito. En España, el impacto de la economía digital en el PIB alcanzó un 24,2 % en 2023, equivalente a 353.100 millones €. Esta cifra supone un incremento del 16,1 % respecto al año previo y refleja un impulso directo del 12,3 % (180.100 millones €), con un crecimiento del 28,6 %.
La tabla siguiente sintetiza la evolución del impacto digital en el PIB y las proyecciones futuras:
Estas cifras no solo ilustran una expansión cuantitativa, sino una transformación cualitativa de la forma en que producimos, consumimos y compartimos valor.
La digitalización no es un fenómeno aislado: impacta a cada industria con fuerza creciente. Sectores como el transporte, la agricultura, la energía y el inmobiliario experimentan una renovación profunda.
Además, la creación de ecosistemas colaborativos entre empresas tecnológicas y tradicionales acelera la innovación. Emprendedores aprovechan blockchains para diseñar cadenas de suministro más transparentes, mientras gobiernos fomentan la adopción con incentivos y regulaciones claras.
La disrupción digital ha generado nuevos perfiles profesionales: desarrolladores de IA, analistas de datos, expertos en ciberseguridad. Según DigitalES, en 2017 la digitalización aportó directamente 15.600 millones € al VAB y creó 60.000 empleos indirectos y 95.000 inducidos.
La inversión en activos digitales superó los 3.500 millones € ese mismo año, con otros 2.000 millones dedicados a I+D+i. Este despliegue de recursos no es en vano: tras la crisis sanitaria, las empresas con madurez digital demostraron una resiliencia notable frente a la volatilidad, con un crecimiento del 8,6 % del PIB digital entre 2022 y 2023.
Más allá de España, la penetración de banda ancha fija y móvil muestra una correlación positiva con el PIB per cápita en 139 países (2014-2017). Cada 10 % de mejora en el índice DESI equivale a un +1 % en PIB per cápita.
Los activos digitales, incluidos los criptoactivos, avanzan hacia una fase de consolidación. La creciente regulación, como MiCA en Europa o guías de la CNMV, proporciona seguridad jurídica imprescindible para inversores y empresas. Este entorno normativo impulsa la confianza y cataliza nuevos proyectos que integran DeFi y pagos digitales en la economía tradicional.
Europa y América Latina se posicionan como polos de desarrollo de infraestructuras digitales, mientras Asia acelera su adopción para competir globalmente.
Para maximizar el potencial de los activos digitales, empresas y profesionales pueden:
De esta forma, podrán transformar desafíos en oportunidades reales de crecimiento y competitividad.
La senda marcada por los activos digitales es una revolución imparable. Desde la digitalización de sectores clásicos hasta la creación de nuevos modelos de negocio, su influencia ya es palpable en el tejido productivo y social.
Mirando hacia 2030, las proyecciones anticipan que la economía del dato aportará más de 72.000 millones € adicionales al PIB español, superando el peso de industrias tradicionales como la agricultura o el transporte.
Es el momento de actuar: adoptar tecnologías digitales, involucrarse en procesos de regulación y formar alianzas estratégicas. Solo así aseguraremos una economía más próspera, inclusiva y resiliente, capaz de aprovechar el poder transformador de los activos digitales y llevarnos hacia un mañana sostenible para todos.
Referencias